viernes, 4 de noviembre de 2016

Críticas en Screener: Blair Witch


BLAIR WITCH:



   Eulogia Amarraliendres Brey era un encanto de mujer. Cuando estaba viva, quiero decir. Ahora que es un espectro es una guarra de las de que se te pongan los pelos de los huevos de punta por dentro cuando te acercas a la esquina anterior a la que está. Le huele el aliento como si hubiera pasado la noche buscando trufas en los bajos de Atocha, y se viste como los que salen en los reportajes de Callejeros; los que llevan la cámara no, los otros.
   Eso es lo que dice la leyenda, pero a pesar de dar detalles tan específicos, el típico grupito de universitarios americano con todos los estereotipos habituales no se lo cree, por lo que deciden que lo mejor es que se vayan de retiro orgiástico al bosque de la bruja en el que ya han desaparecido casualmente unos cientos de adolescentes estereotipados que no se creían la leyenda en los últimos veinte años. Ya lo dice Cárdenas en sus anuncios, al fin y al cabo: “¡Bah, casualidad!”.
   Una vez en la linde del bosque, a los universitarios se les une la pareja de bedeles del bosque, que hace años tuvieron un gato que se internó entre los árboles y no ha vuelto, y como les da miedo entrar solos, han esperado justo a estos para decidirse a ir a buscar al minino, que les dan más confianza que los otros anteriores porque llevan una cámara.


   Como era de prever,  la cosa se pone de tomate subido en cuanto pasan al árbol dos, que aquello parece el anuncio de la menstruación de la tele, y como parece ser que el pobrecito que lleva la cámara es también el que sufre de Párkingson prematuro (deben haberlo echado a suertes, porque si no, no se explica si lo que quieres es captar imágenes de la bruja), pues tú te pasas hora y media intentando mover tu propia cabeza al mismo ritmo que le dan los tics, que nunca ves nada más que fogonazos, pero oye, eso es que es una película de calidad porque es indie.

   No quiero destripar más del argumento, baste tener en cuenta que los adolescentes americanos van muriendo uno a uno según el orden de antigüedad de su estereotipo en la escala de valores del cine USA (excepto el cámara, que debe ser el último por razones obvias), y que al final sólo quedan él, la buenorra ensangrentada y el gato, que la persigue como si hiciese meses que no se lava ahí abajo, y oliese a lata de Calvo, para que decidáis si os merece la pena ir a verla ya o no. No.


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